Las oleadas de inmigrantes que se sucedieron desde finales del siglo XIX hasta la primera parte del XX habían copado los centros urbanos con el campesinado y proletariado Europeo. Por eso, cuando producto de la política de sustitución de importaciones del primer peronismo, en desmedro del campo, los habitantes del interior argentino migran hacia Buenos Aires, se encuentran con un problema rotundo: más allá de algún que otro cuarto en una pensión, no hay lugar.
Rápidamente, comienzan a extenderse por lo que se dio en llamar el Gran Buenos Aires a falta de un lugar mejor.
El Gran Buenos Aires no era una zona cercana a las fábricas, pero ofrecía terrenos baratitos. Uno de los poblados que tenían a precio de remate sus tierras era Merlo. Allí, en una zona que luego se conocería como Parque San Martín, se establecieron algunos santiagueños descendientes de marroquíes que conformarían el barrio Al-Magrib al-Aqşà.
Con el paso del tiempo, los santiagueños marroquíes llegarían a dominar sociedades de fomento y las canchitas de fútbol con sus equipos, fortaleciendo el sentido de comunidad que los llevaría a iniciar su reclamo de automonía.